Saturday, November 22, 2008

QUANTUM OF SOLACE


GRAN CANCIÓN, SÍ SEÑOR: ANOTHER WAY TO DIE.

Muy conseguida la conjunción de riff sincopado guitarrero del hermano rarito de White Stripes y el piano aterciopelado de esa diosa en la Tierra que es Alicia Keys. Ella le dobla el talento, pero Jack White se defiende bastante bien.

Ya. Lo siento. Es todo lo bueno que puedo decir de esta peli.

De verdad que tenía ganas de que fuese buena. De hecho, me hubiese conformado con que fuese ni chicha ni limoná. Aún bajo la influencia de ese trabajo casi redondo que es Casino Royale no me hubiese importado, se habían ganado cancha a pulso.

Cada vez me cuesta más entrarle a trabajos tan deficientes, pero el rollo “alguien tiene que hacer el trabajo sucio” es justo y necesario.

Qué queréis que os diga…Casino Royale constituyó una promesa: “Ahora vamos a hacerlo bien, gente, en serio!” .”Sabemos que la franquicia Bond se ha autosodomizado  durante los últimos diez años y lo vamos a arreglar”.”Somos conscientes de los errores cometidos y estamos sentando las bases de una nueva mitología que va a poner las cosas en su sitio y a esta serie donde se merece”.

Y lo consiguieron. Primer tanto: Cásting de Daniel Craig.

                  Daniel “Te mato y me bajo a desayunar” Craig

Cómo? Un James Bond rubio, con nariz de boxeador y cara de gángster?

Bueno, si analizamos el personaje: El agente 007 es un asesino frío como el hielo, despiadado,  alcohólico (va, pensad en lo primero que hace cada vez que entra en una habitación) y que a la única mujer que respeta es a “M” porque sabe que puede programar su eliminación en cualquier momento.

Bien, la mirada de Craig es fría como la que te lanzaría una ex-novia que te pilló haciendo un trío con su hermana y su madre encima del edredón que comprásteis juntos en Ikea al cruzártela en un centro comercial.

Apuñala hasta desangrar a sus objetivos como quien se ata los cordones y elimina tipos con un tiro entre los ojos con la cara que cualquiera pondríamos al planchar una camisa.

Hombre, no es el mejor alcohólico que he visto en pantalla, pero teniendo en cuenta que es un agente secreto y no puede derrumbarse así como así, comunica bastante bien la ansiedad por una copa y el relax al conseguirla.

En cuanto a féminas, cómo decirlo para resultar políticamente correcto…No, es imposible. Siguiendo con la misma línea de símiles, se las merienda como quien se toma un arroz con leche de postre y piensa:”Bueh, por euro y medio no está mal, pero mañana me pillo unas natillas…”. Hasta que encuentra una que considera está a su altura, se enamora, y es traicionado por ella, así que su misoginia pasa de verlas como kleenex a verlas como putas barriobajeras.

Correcto. Con motivos o sin ellos me da igual. El personaje de James Bond no es un canalla simpatiquete que cae bien. Es un hijoputa de primera división. Se mire como se mire. Y Daniel Craig se ajusta a ese perfil mucho mejor que cualquiera de los anteriores portadores de la Walther PPK con silenciador.

Segundo tanto: Cásting de Eva Green.


                               Eva “Mirada magmática” Green

No sólo es preciosa. Es la Lois Lane de James Bond. La mujer que atraviesa la coraza, y llega al gélido corazón del asesino “badass”. Y lo consigue no a base de lucir escote( que podría), sino con su mirada indiferente, sus afiladas frases y mucha, mucha….mucha clase.

Además tienen una química cojonuda. La escena del encuentro en el tren es fantástica. Parece guionizada por Woody Allen y dirigida por Hitchcock.

El guión funciona a base de un auténtico mecanismo de relojería que lleva la acción de un punto a otro de la trama de forma ordenada, lógica y elegante.

Paso por paso te convence el realismo glamouroso de ambientes y personajes cumpliendo con la premisa de que es una peli de Bond, no un thriller de espionaje realista como la Saga Bourne. Se trata de una historia entre casinos y yatacos con helipuerto, no de operaciones encubiertas de la CIA, pero en ningún momento traspasa los límites del ridículo.

Precisamente las escenas de peleas y persecuciones se ven acertadamente influenciadas por las de la Saga Bourne, dándoles una dimensión física rayando los límites del realismo pero aún así sobrias, consecuentes y con una intensidad emocional post-secuencia que no suele verse en el cine (pienso en la pelea a machete en las escaleras que acaba con Bond y Vesper abrazados vestidos bajo la ducha, uno sangrando y la otra tiritando).

La guinda del pastel es el desenlace de la historia que coloca a Bond en el origen de la definición del personaje tal como lo conocemos. Todo el background establecido y preparado para generar historias como la que se acaba de estrenar. 

Mismos guionistas, director nuevo,  pero de solvencia contrastada (Finding Neverland, Monster’s Ball, The Kite Runner)…todo debería funcionar.

Pues lo siento, pero me ha dejado con la sensación de cagar pastoso y quedarme sin papel higiénico. Es decir: “Cómo ha podido pasar, cómo se ha llegado a ésto?!”.

Aaay, por dónde empezar? No sé, elegid cualquier punto de la peli: Los planes del malvado maloso de turno? Venga: No, antes mirad éste clip de dos minutos y luego os cuento los planes del malo de la peli…Va, que luego entenderéis el porqué:

Ésto es una parodia de los malos de 007 de la serie antes de su reciente lavado de cara, de acuerdo. El Dr. Maligno pide como pago para no destruir la Tierra un millón de dólares sin percatarse de lo ridículo de la cantidad si hablamos en términos de megalomanía. Este perfil de  villano camp después de Casino Royale convendremos que parecía superado, derivando más a tipologías del palo Hannibal Lecter o John Doe (el personaje de Kevin Spacey en Se7en). Señoras y señores el villano de Quantum of Solace aspira nada más y nada menos …

ALERTA DE SPOILER

…A dejar sin agua a los campesinos de Bolivia!!!!!!!!!!!BWAAAAHAHAHAHAHAHAHAAA!!!!

Si es que no hay más que verle, pobre tipejo, gritando como una niña pecosa con trenzas durante la “lucha final” con Bond. De vergüenza ajena, de verdad, ruborizante. Patético.

Más: Las coreografías de las peleas y persecuciones están echadas a perder por un montaje infame, speedico en exceso, que aborta toda posibiliddad de seguir la acción.

Y ésto es especialmente grave, porque se percibe claramente que se trata de un trabajo de gran calidad y riesgo a nivel de dobles de secuencias peligrosas (de hecho al parecer falleció uno de ellos durante el rodaje) que se ve reducido a la mínima expresión por unos cortes ejecutados de la forma más torpe. 

Sigo: personajes secundarios que dejaban entrever una creciente entidad en futuras pelis, como son el inspector Mathis y el agente de la CIA Felix Leiter tienen una participación casi anecdótica, fusilando así parte del background cuidadosamente construido en la primera película de esta nueva serie.

Acabo: Los caracteres femeninos de Quantum of Solace son tan vacíos, sus motivaciones tan transparentes e inocuas en contraposición a la contundencia de Vesper en Casino Royale, que no pasan de modelo de pasarela o secretaria del 1,2,3.
 
Son gaseosa y Vesper era Dom Pérignon Rosé.

Finalmente se trata de gustos y seguro que a varios de vosotros os gustará sin reservas. Todo depende de qué le pidas.

Yo me esperaba más.

Sin más me despido,

David

Posted by DAVID BADIA at 02:03:47 | Permalink | Comments (1) »

Tuesday, November 11, 2008

RED DE MENTIRAS



Seguro que si rebuscáis entre cartas de antiguas relaciones y os atrevéis a echarle un vistazo a esos recuerdos que un buen día decidísteis enterrar en el lugar de más difícil acceso de vuestra memoria, debido a heridas que nunca acaban de cicatrizar, encontraréis antes o después un momento en que una antigua amistad pasó sin previo aviso a importaros más que de costumbre.

Ser conscientes del hecho suele ser simultáneo (y cuando no lo es es que estás en una peli de Woody Allen….preocúpate, chaval, preocúpate…a no ser que aparezca en ella Scarlett Johansson entonces sal y disfruta, como decía Johan Cruyff…ntchs, ya estoy divagando) Bien, inmediatamente después en el horizonte aparece una primera cita, en la que se invierten esperanzas, energía emocional…se mitifica, en definitiva, porque ambos pensáis que tener un rollete con una amistad tiene que ser genial, no? A ver: Os conocéis perfectamente, sabéis de qué pie cojeáis cada uno y, por tanto, hasta dónde podéis llegar en cada situación. Es decir, tiene que ir como la seda, no?……..no???………Y resulta que no.

Venga, si se veía venir, no os hagáis los sorprendidos.

“Pero…cómo puede ser????? Si….si….estaba escrito que saltarían chispas!”

Recordáis esa sensación de decepción, sorpresa, incredulidad?

Ok, pues la acabo de revivir esta tarde viendo Red de Mentiras.

Comórrrl? Que Ridley “El Puto Amo” Scott ha hecho una peli mediocre? No pué ser! Nnnda ya!

Pues oye, mira…que sí.

Y tampoco hay para tanto. Kingdom of Heaven no era mediocre, era directamente mala, y tampoco explotó el Mundo ni nada, no? Pues yastá, hombre, que esto es cine, que no pasa ná.

A ver, a ver…Perooo, qué le pasa a la peli???

Pues mira, le pasa lo mismo que a Kingdom of Heaven, pero con otro nombre! En la peli sobre las cruzadas el nombre de la tragedia era Orlando Bloom, y en la que nos ocupa:

                                        LEONARDO DICAPRIO

Añádase efecto de sonido de trueno e imagínese la audiencia el careto del susodicho súbitamente iluminado por un relámpago en plena noche de tormenta mientras se oye una maligna carcajada de fondo…

Hablaríamos de carreras paralelas? Puede ser, ya se verá con los años.

Se puede empezar la carrera como actor con un trabajo notable y, a partir de ahí encadenar un petardo tras otro?

Veamos,  este señor allá por 1995 hizo un papelón como poeta yonki adolescente en The Basketball Diaries. Teniendo en cuenta su edad e inexperiencia se le adivinaba un talento a nivel de los más grandes de la historia de la profesión, peeeero…A partir de entonces ha fusilado literalmente la gran mayoría de las películas en que ha participado (contadas excepciones quizá Romeo + Juliet de Baz Luhrmann y Blood Diamond) poniendo la misma cara de eterno adolescente con las dos variaciones que paso a relatar:

Cara nº1.-  Es la que ponía mi sobrino en un momento muy determinado de su existencia, a los 10 meses de vida, cuando estaba entre a disgusto, cabreado con el Mundo y haciendo fuerza  para soltar el truñete de turno.

Cara nº2.-  Es la que ponía después de soltarlo, de alegría y bienestar desbordantes al comprobar con alivio que se le limpiaba el trasero.

Y cómo se ha cargado tan prometedores inicios? A mi humilde entender por dos motivos, el primero de los cuales lleva irremediablemente al segundo: Se convirtió en un ídolo de adolescentes demasiado pronto, y sintiéndose demasiado cómodo con ello, lo cual truncó su evolución como actor (igual que la evolución como futbolista de Julen Guerrero al quedarse en  su club de origen).

El resultado de no seguir investigando registros fué quedar encasillado en un único papel que repite incesantemente peli tras peli.

El papel (esto lo cito de un coleguilla) es el siguiente: Tipo torturado al que la Vida apalea y al final muere.

Bueno, en algunas no muere, pero en las que sí…oye, que me quedo más en paz conmigo mismo, no sé porqué.

Concluyo pues, que Leonardo DiCaprio tiene la capacidad como actor de un niño de 10 meses, pero con menos registros.Y con mi sobrino además podía jugar al “Ahora estoy, ahora no” durante horas.

Sé lo que estáis pensando…lo sé…Una peli con  Elijah Wood y DiCaprio sería penetrar en el último círculo del Infierno: “Creo Que Me He Hecho Caquita” contra “Me Enfado Con El Mundo Porque No Me Acaba De Salir El Truñete Por Mucho Que Me Esfuerce”….esperemos que no se les encienda la bombilla…

Es decir, que sólo sabe hacer de él mismo. Y mira que hay actores a lo largo de la historia del cine que han fundamentado su carrera en éso: Steve McQueen, Humphrey Bogart, y James Dean, que se me ocurran ahora.

Pequeña diferencia: Dos toneladas de carisma que le faltan a este chaval eternamente a medio hacer.

Ocurre que el maldito roedor ha tenido la estrella de ser arropado por padrinos  de la talla de Robert DeNiro, James Cameron, Steven Spielberg y Martin Scorsese, nada menos. Qué vieron en él? No lo sé, pero si Bush ganó las elecciones a mí ya casi nada me sorprende.

Reconozco que me indigno, pero es que…vamos a ver, si se ve que el individuo es perjudicial para el Cine, especialmente para el cine de Scorsese, que le ha convertido en su actor fetiche pese a haberse cargado él solito varias de sus pelis.

Dos muestras, dos botones: El Aviador e Infiltrados. Dos peazo de peliculones como dos castillos…si se pudiera eliminar el careto del DiCaprio fotograma a fotograma!

En El Aviador Scorsese realiza un trabajo de ponerse de rodillas a todos los niveles, pero justo cuando te metes en ambiente aparece el amiguete para  recordarte que es a ÉL a quien estás viendo, y no a Howard Hugues, con lo que la magia del invento se desvanece.

En Infiltrados cuarto y mitá de lo mismo, todo el elenco está que se sale y te meten en faena, hasta que ñaca!…el carapandekilo aparece “holaaa, que soy el Leeeooo”…Argh.

Y lo siento mucho pero el intento de ponerle barba de chivo y llenarle la  cara de tiritas para que parezca más curtido y disimular la cara niñato-pan de kilo no cuela de ninguna manera.

Si a ésto le sumas que Russell Crowe está en un estado de forma que ya empieza a ser preocupante a nivel de actuación (de físico supongo que se recuperará), porque ya en American Gangster estaba flojito, pero es que aquí ya es alarmante que un tío con su talento base el personaje en un gesto (mirar por encima de las gafas y luego subírselas) que repita hasta llegar a resultar irritante…

Sigues con la suma de una temática cuanto menos cuestionable, un guión lleno de agujeros y lagunas de credibilidad, y la cierras con un ritmo totalmente falto de momentos de tensión (en un thriller!!!), pese a contener escenas de salvaje tortura…

Pues el resultado es una peli aburrida y mediocre. Es lo que hay. Ya vendrán tiempos mejores.

Sin más me despido,

David

 

Posted by DAVID BADIA at 04:46:48 | Permalink | Comments (1) »

Friday, November 7, 2008

STEPHEN KING’S THE MIST

7 de julio de 2008

Señoras, señores….

Haciendo honor a la breve pero intensa tradición de servicio de Badias de Cine, me veo obligado a romper un silencio de meses, debido a un rastrero acceso de pereza, por una causa de fuerza mayor.

Acabo de ver una película que ha conseguido crear en mi interior un sentimiento tal de desazón y alarma ante la posibilidad de que semejante engendro sea visionado por alguno de mis seres queridos que he sido empujado a emitir el siguiente comunicado:

HUID, INSENSATOS!

CORRED COMO EL VIENTO.

SALVÁOS, AQUÉLLOS QUE NO LA HAYÁIS VISTO AÚN.

Los pobres desgraciados que hemos caído en sus malintencionadas redes deberemos ser recluidos en una prisión de máxima seguridad situada en un lugar indeterminado del Pacífico, imposible de encontrar. Entiendo que, dada su distribución internacional, no sería viable el exterminio de los infectados (creedme cuando os digo que sería un acto de humanidad), pero la incomunicación permanente resultará ineludible si queremos cortar de raíz la posibilidad de que la plaga se extienda aún más.

Los gobiernos de los paises afectados deberán actuar con celeridad y contundencia pues es un destructor de mundos a lo que nos enfentamos.

Si crece lo suficiente: Armageddon, Ragnarok, el Día del Juicio…El fin de todo lo que existe….

Exagero? Veamos….

Para empezar dejadme presentaros a Edward Davis Wood Jr.


A este adorable amante de los sujetadores con forma cónica y las pelucas, ocasional pornógrafo furtivo, y precursor del cine indie nacido en el cachondo pueblo de Poughkeepsie, New York, en 1924, se le acusa con desprecio de haber escrito, producido y dirigido la peor película de la Historia del Cine: Plan 9 From Outer Space.

…A eso digo NO!!!….bueno, sí…No, maldita sea, NO!

Zombies, platillos volantes, vampiros, aliens y escotes insondables rollo vampirela…Qué se puede pedir más!?

No, en serio, es una peli patética…pero ni de lejos la peor de la Historia. Porqué? Debido a su sinceridad de planteamiento y al hecho de que asume con todas las consecuencias que desde el principio hasta el final será una peli de presupuesto ínfimo, medios ridículos, argumento incalificable consistente en una empanadilla rellena de absolutamente todos las ramas del cine fantástico de los 50 y un guión tan malo que su lectura provocaría desprendimiento de retina y diarrea.

Es posible que Ed el Travesti en su locura pretendiese hacer algo digno, pero estoy convencido de que sabía que se estaba engañando a sí mismo y os remito al enooorme biopic Ed Wood, de Tim Burton con Johnny Depp en uno de sus mejores papeles para comprobarlo (y disfrutarlo) por vosotros mismos.


Ahí reside su inestimable encanto. Eddie el Masca-almohadas era consciente de estar haciendo una monumental oda al kitsch, y aún así llegó hasta el final con toda la pasión de la que era capaz.

Pues amigos, os hablo ahora del reflejo malvado en el espejo de Plan 9 from Outer Space.

Todo lo que era naif se convierte en insufriblemente pretencioso.

Y lo malo es que al principio engaña, porque se muestra como un guiño precisamente al cine de género de los 50 con el típico planteamiento de pueblo amenazado por monstruos del espacio exterior (en este caso de otra dimensión).

Hasta ahí bien, correcto, si actúas en consecuencia y te tiras a la piscina de la complicidad con el espectador y de la diversión pura y dura.

Pero nooooo, ocurre que yo soy Frank Darabont, autor de la prestigiosísima Cadena Perpetua y la bastante apreciada La Milla Verde (dos pedazo de truños a mi humilde entender que impelerían al más valiente a consultar su esperanza de vida a todo tipo de profesionales de la Medicina, si los descubriese en su taza de water tras una expulsión aparentemente rutinaria)….

¡¡¡¿¿¿Cómo, en el nombre de Dios, voy a rebajarme a parir una serie B pure fun???!!! (sin recordar que en sus inicios maquinó cosas como La Mosca II, por ejemplo, que la memoria es lábil cuando así nos conviene, Frankie!)……Esto tengo que arreglarlo!

De repente la peli se convierte en un análisis sociológico de cómo reacciona una comunidad ante una amenaza desconocida y cuando se les arrebatan los mínimos para la supervivencia que se dan por sentados, de la destrucción paulatina de las bases de la convivencia…..Y eso me parecería cojonudo!!!!!!!…No iría a verlo ni harto de diazepam, pero me parecería cojonudo!!!!

PERO ENTONCES SÉ SINCERO Y PLANTÉALO ASÍ DESDE EL PRINCIPIO, MELÓN!!!!!!!!!

Pues no, lo que hace es vestirlo con la parafernalia más freak y gore de que es capaz gastándose ni se sabe en efectos digitales para intentar colarlo como peli de género, porque es perfectamente consciente de que, de no ser así, no va a ir a verla ni su tío Cletus como agradecimiento por haberle donado un riñón.

Todo lo que era pasión y artesanía cutre se convierte en hastío y rutina infográfica.

Porque los efectos no pasan de ahí, eh? Pura rutina.

Lo más grave: Todo lo que era candor e inconexa prosa de fogueo se convierte en veneno de mamba negra o Federico Jiménez Losantos vomitando sobre la condición humana y haciendo una apología poco velada del conformismo como modo de vida.

Aparentemente parodia la actitud de “Arrepentíos, pecadores!”, pero en realidad la inserta a modo de moraleja de la historia, con un final que derrapa ocho pueblos dentro de los límites de la pornografía emocional, y como mi pretensión es que no la veáis os explico el final: El protagonista acaba disparando a la cabeza de los supervivientes, incluido su propio hijo, con el fin de que no mueran devorados por las bestias, acabándose la munición justo para impedirle el suicidio y para descubrir que la ayuda del ejército estaba a escasos segundos de aparecer….

Ante eso, sólo me queda una cosa que decir:

Frank Darabont (y/o Stephen King, que no he leído el relato y no sé si es fiel o no), así se os caiga la picha a trozos entre estertores de dolor.

De los actores sólo me atrevo a decir que se trata de un trabajo alimentício para ser excesivamente generoso. No voy a echar sal en las heridas porque todos son secundarios de medio pelo que tampoco hacen alarde de ninguna pretensión artística, ni se van a hacer ricos con la peli, así que absueltos sean.

Soy consciente de haber sido desagradable y haber roto la regla de oro de los finales de películas, pero tras leer buenas críticas de esta peli he pensado que alguien tenía que hacer el trabajo sucio.

Sin más me despido,

David

 

Posted by DAVID BADIA at 23:06:56 | Permalink | Comments (1) »

CLOVERFIELD


Si os digo que para mí ésta es sin duda la película del año seguramente tendré que agenciarme un equipo antidisturbios, verdad?

Bien…

EN MI OPINIÓN ÉSTA ES LA PELÍCULA DEL AÑO SIN NINGÚN GÉNERO DE DUDA.

Nooooo!….Ungh!!…Aaaaaaargh!!…Basta, soy hemofílico!!!!!

Bueno, ya que os habéis quedado a gusto, en las siguientes líneas intentaré convenceros de que son gigantes lo que tengo ante mí, pese a saber positivamente que no lo conseguiré.

Voy a poner las cartas sobre la mesa desde el principio, no quiero que nadie se sienta engañado: Os hablo de una película basada en una falsa grabación de aficionado (si llega) con una cámara de vídeo doméstica.

Holaaa?…Queda alguien?…Síii???…Pues olé vuestras gónadas!!!

A los valientes u oligofrénicos empezaré dándoles un nombre que deben grabar en su memoria a sangre y fuego para entender el cine fantástico de la próxima década: J. J. ABRAMS.

  J.J.Abrams preguntándole a George Lucas cómo se fusila una trilogía      
                

Ni siquiera es el director; se trata del productor de la criatura, pero el alma mater al fin y al cabo.

Pero de dónde me saco tan osada afirmación sobre su inmediato futuro? Os lo explicaré, lo prometo, pero antes os contaré una de mis batallitas (veeenga, si en el fondo os guuustan!):

Dejadme que os hable de un joven de 12 años que pasaba su tiempo libre grabando películas caseras escritas por él mismo y, no contento con ello, las exhibía ante sus amiguetes y vecinos cobrando 25 centavos la entrada y convenciendo a su hermana para que vendiese palomitas durante la proyección.

Pasó el tiempo y su afición le llevó a conseguir un puesto de becario en la rama de TV de la Universal. Tras mucha constancia y alguna triquiñuela que otra consiguió que casi por pena le diesen un par de episodios de seriales que impresionaron a los jefazos, los cuales le encargaron un par de TV movies.

El argumento de la primera tenía como protagonista a un insulso conductor que se ve perseguido por el mismo diablo, encarnado en un misterioso camión, a lo largo de un paraje desértico…os va sonando, no?

De nuevo impresionó a la cúpula de la Universal y le encomendaron la tarea de llevar a la gran pantalla un best-seller basado en una ola de ataques de tiburones blancos en las costas de California.

Tanto El Diablo sobre Ruedas como Tiburón son dos de las principales responsables de mis pesadillas relacionadas con películas que recuerdo de la infancia (sólo superadas por La Noche de los Muertos Vivientes de George A. Romero)

Bueno, y qué narices tiene que ver la ascensión de Steven Spielberg con J. J. Abrams? Voy, voy…ya lo ligo…

¿Os resulta familiar una serie de adolescentes protagonizada por una repelente niñita a punto de entrar en la universidad en el NY de finales de los 90, cuyo argumento solía ir del “Oh, cielos, soy tan especial que nadie me comprende” al “Jo, tía! He llamado a mi ex-novio al que puse caliente durante 3 meses y luego decidí que no estaba preparada para una relación y ha pasado de mí!!!…Qué cabronazo, no???( guiño, triple guiño,…ejem…)”?

Se llamaba Felicity, y no me preguntéis porqué, fué un éxito casi al nivel de Friends, o a la más cercana en estética Ally Mc Beal.

Ok, pues su creador era …Eeefectivameeente: J.J.Abrams, y su éxito le consiguió otra serie ya menos ligada a las tendencias televisivas de la época y más acorde con sus gustos e inquietudes: Alias.


La serie, protagonizada por la guapísima Jennifer Garner (hija del mítico James Garner) mezcló los géneros de espías y ciencia-ficción y fué un bombazo.

Eso le otorgó definitivamente carta blanca para su próximo proyecto, que resultó ser la enigmática historia de un grupo de supervivientes a un accidente aéreo que acaba en una ignota isla del Pacífico. Sí, amigos, hablo del mayor impacto televisivo desde Mulder y Scully; de la serie que está redefiniendo el concepto de historia a lo “continuará…” en la pequeña pantalla: LOST.

El éxito mundial es sobradamente conocido y me extendería en exceso si me lío a comentar Perdidos, así que sigo con la historia de J.J: Como era de esperar, saltó a la gran pantalla dirigiendo franquicias con solera como Mission Impossible y Star Trek (aún en producción)…y produciendo algo más cercano a su universo particular y a su piedra filosofal televisiva: Cloverfield.

Luego esta emergente carrera dibuja un claro paralelismo con la explosión de Steven Spielberg como uno de los popes del cine en general, y del género de ciencia ficción/aventuras en particular. Y no sólo eso, además coinciden en un modo realmente característico de tratar la acción y de crear ambientes con una magia especial…De ahí surge la osadía de mi afirmación inicial.

Si estamos o no ante el nuevo Spielberg sólo el tiempo lo dirá, pero hasta la fecha nadie se había acercado tanto a ese “sense of wonder” que tan bien sabía comunicar, sobretodo en los 70 y 80, aquel tipo de la gorra y las gafas con cara de despistado.

Vámonos centrando en el objeto de esta crítica. El secretismo que envolvió el proyecto desde el principio, junto a la posibilidad de ver una creación cinematográfica original del padre de Lost, creó una expectación sin precedentes en el fandom…y, como era inevitable, empezaron a surgir erupciones incontroladas de información a lo largo y ancho de Internet.

No obstante, la única página oficial relacionada con el proyecto fué:

                                            http://www.1-18-08.com/

En ella aparecen una serie de fotos con un código de tiempo, detrás de algunas de las cuales y efectuando una circunferencia con el ratón para voltearlas se pueden leer algunos mensajes relacionados con los personajes de la peli…Se ven escenas de animales marinos muertos, fotos de una noche de juerga, navíos militares, un cocinero japonés presentando un plato…pero nada sobre el argumento…solamente un inquietante “rooooaaaaaarrrgh” suena al cabo de unos 8 minutos de tener abierta la página.

Finalmente el teaser trailer se emitió sin título alguno, sólo viéndose algunas escenas inconexas de gente gritando, imágenes confusas…y concluía con la cabeza de la Estatua de la Libertad rodando en plena calle hasta quedar frenada ante unos atónitos neoyorquinos…Tirurirutiruriruuuuu. Emocionante, eh?

Los rumores corrieron como la pólvora de nuevo: Que si robots gigantes…que si un spin off de Perdidos…que si mostruos marinos…

Analizando toda la información dos referentes surgían por encima del resto. Las imágenes en 1ª persona y formato vídeo, y el argumento que dejaba adivinar algo enorme atacando New York concluían inevitablemente en Godzilla + Blair Witch Project.

Bien, una vez vista la peli atacaré la polémica reconociendo que la relación existe innegablemente, pero en mi opinión a las tres pelis las separa la misma distancia que a un Protos y un Don Simón. Los dos son líquidos, rojizos y contienen alcohol, pero creo que todos estaremos de acuerdo en que hay una “pequeña” diferencia, verdad? Pues las tres pelis igual.

Para empezar, Cloverfield se fundamenta en las relaciones humanas entre los personajes. Ése es su distintivo principal, y proviene del punto fuerte de Abrams y los colaboradores de prácticamente toda su carrera, el guionista Drew Goddard y el director Matt Reeves. Su marca de fábrica, que en Lost ha alcanzado su máximo esplendor, es poner de manifiesto la naturaleza humana en situaciones extremas, y a menudo sobrenaturales.

Esto descalifica la semejanza con Godzilla.

En relación al formato de falso documental, en este caso grabación casera, está plagado de detalles que realzan su realismo como cortes, interferencias, fallos de batería…etc.
Pero además, los planos se ejecutan con aire casual, amateur y sin embargo demuestran una maestría inusitada para captar las diferentes intensidades emocionales que se van sucediendo a lo largo de la trama, que en ningún momento resultan postizas.
La escena de la fiesta es un gran ejemplo de esto último jugando de forma magistral con los silencios para hacer sacar conclusiones al espectador sin necesidad de artificios.

Esto descalifica la semejanza con Blair Witch Project.

Añadir que la integración en la imagen de videocámara de los (espectaculares)efectos especiales me parece soberbia, y colabora (al contrario que de costumbre) para realzar el realismo de la cinta.

Un realismo al que ayuda sobremanera un elenco de actores totalmente desconocido que aporta una naturalidad en su actuación de verdad impactante.

Auguro un gran futuro inmediato a varios de ellos, especialmente a la súper sexy Lizzy Caplan (Marlena) que tiene una presencia en pantalla arrolladora.                

El ritmo, con una sublime intercalación de momentos de demoledora tensión y accesos de intimidad entre los personajes (en especial los cortes de la grabación anterior sobre la que se supone se ha superpuesto la historia tocan mucho la fibra) consigue un equilibrio envidiable, sin perder de vista que tratamos el género de aventuras y ciencia ficción, por lo que la acción y avance de la historia son omnipresentes.

En definitiva, que las referencias al cine de catástrofes de los 70 y al cine de monstruos de los 90 son inevitables, pero Cloverfild y J.J.Abrams brillan con luz propia y ambos tienen un futuro prometedor. Sí, ambos… escuchad al revés el fragmento de emisión de radio que se oye al final de los créditos y me entenderéis…jejejejejejeeeeee…va, para los impacientes ahí podéis escucharlo:

Sin más me despido,

David

 

Posted by DAVID BADIA at 22:56:15 | Permalink | No Comments »

LA TRILOGÍA DE BOURNE

20 de Febrero de 2008

“PUEDO DARTE LAS MATRÍCULAS DE TODOS LOS COCHES APARCADOS AHÍ FUERA, SÉ QUE EL TIPO DE LA BARRA PESA 80 KG Y SABE DEFENDERSE, QUE EL MEJOR SITIO PARA ENCONTRAR UN ARMA ES LA CABINA DE ESE CAMIÓN Y QUE A ESTA ALTURA PUEDO HACER UN SPRINT DE 400 M SIN QUE ME TIEMBLEN LAS PIERNAS…CÓMO PUEDO SABER TODO ESO Y NO SABER QUIÉN SOY???…”

Esta frase resume el espíritu y el secreto del éxito de la mejor serie de espías que se ha parido para el cine en los últimos 25 años.

Correcto, lo habéis visto bien, esta crítica va a ser ultraentusiasta y por tanto deberéis aplicar el factor de corrección necesario para disfrutar de un punto de referencia objetivo. Avisado queda.

Nunca hubiese imaginado que de un escritor de best sellers de espionaje, Robert Ludlum, pudiese resultar un trabajo tan redondo, creíble, y que se convirtiese en inmediato punto de referencia para el género.

Me enfrenté a la primera parte de la trilogía con enorme recelo, quizá por eso es de la que guardo mejor recuerdo, ya que una vez revisitadas, debo reconocer que las tres hacen gala de la misma calidad.

Mis reservas provenían de un concepto que como casi todos había disfrutado en mi infancia, pero que ya hacía años que se había convertido en una parodia de sí mismo (si hubo algún momento en que no lo fué): James Bond.

Gracias a Alfred Hitchcock las coincidencias acabaron en el género de espías y las iniciales JB.

Poco a poco te vas dando cuenta de que hay algo que te absorbe, y dejas de pensar en qué fué exactamente lo que dijiste para ofender a tu novia, como me suele pasar en este tipo de películas, para darle vueltas a cómo acaba un tipo flotando inconsciente frente a las costas de Génova, siendo rescatado por un pesquero y descubriendo que sufre amnesia.

Empezando por la banda sonora.

Enorme sorpresa me llevé al investigar sobre el compositor, John Powell y encontrar títulos como Shrek, Ants o Ice Age II, que son absolutamente respetables pero con ese curricilum hubiese sido el último individuo al que se me ocurriría encargar la bso de una peli de acción.

Sorpresa, porque parece que haya pasado toda su vida creando ambientes de suspense y porque consigue algo realmente difícil en este tipo de géneros: Permanecer a un nivel casi inconsciente para aparecer en primer plano en momentos de tensión clave.

A continuación llama la atención otra de las claves de la trilogía: La verosimilitud.

Frente a las construcciones faraónicas, hoteles de chorrocientas estrellas y concept cars futuristas que suelen poblar las historias de espías, te encuentras con puertos y estaciones perfectamente reconocibles (básicamente porque son escenarios reales), hoteles enmoquetados con mal gusto, vespas y minis (de los viejos ambos).

Esto, junto a un nivel de la tecnología mostrada muy cercano a la realidad, (con contadas excepciones) e incluso desfasado en algunos aspectos contribuye a crear una sensación de familiaridad que consigue una inmersión sin reservas en la trama.

Una trama que ejecuta religiosa y ordenadamente todos los pasos para construir una buena historia: Presenta personajes con entidad y motivaciones, crea situaciones que les hacen avanzar y evolucionar, con explicaciones creíbles y consecuencias coherentes para cada uno de los peldaños que llevan a una conclusión final que, si se han cumplido estos pasos, debe provocar un sólo pensamiento en el espectador: “Eso es lo que tenía que pasar”.

Aún con este óptimo caldo de cultivo, generar un thriller de acción realista tiene una gran dificultad: Mantener el ritmo.

Y amigos, el ritmo que consiguen tanto Doug Liman en Identity, como Paul Greengrass en Supremacy y Ultimatum es A-CO-JO-NAN-TE.

La acción fluye con naturalidad de Génova a Zurich, París, Moscú o Londres, tomando ventaja de contar con localizaciones reales para resultar casi en road movies pero con escenarios urbanos que destilan adrenalina al llegar a dos de los hitos de la serie: Las persecuciones y las peleas.

La persecución protagonizada por un Mini Cooper desvencijado por las calles de París es ya historia del cine que sonrojaría de envídia a John Frankenheimer.

Las peleas cuerpo a cuerpo en habitaciones de hotel y huecos de escalera, así como los tiroteos y persecuciones a pie (la de Tanger en Ultimatum es cojonuda) con una milimétrica coreografía, rodaje cámara en mano y montajes speedicos, han creado escuela. (De hecho, el salto de calidad que ha dado la serie de 007 en su reinvención con Daniel Craig es muy deudor del estilo Jason Bourne).

Para apuntalar todo esto, sin embargo, se necesita algo que no se encuentra fácilmente: Actores protagonistas de calidad y con carisma, pero que no sean estrellas de primera línea que desvíen la atención del espectador, para poder poner toda la intensidad en el desarrollo de la trama.

Pues señores, si les hablo de Chris Cooper, Brian Cox, David Strathairn, Scott Glenn, Albert Finney, Joan Allen, Franka Potente, Clive Owen, Julia Stiles, Karl Urban y finalmente Matt Damon, seguramente tendremos serios problemas para identificar a bote pronto una sola peli con alguno de ellos como protagonista en plan estrella.

No obstante, todos y cada uno de ellos tiene una indiscutible calidad y varios de ellos irradian carisma. A gusto personal añado que algunos de los más veteranos aportan, además, una clase que en el star system contemporáneo es una rara avis.

Me detengo a destacar a Matt Damon. Creo que con otra elección de protagonista la serie hubiese tenido un tono radicalmente diferente, que no se hubiese alejado tanto de las obras del género realizadas hasta la fecha.

Aunque sea más mérito del director de cásting que suyo, es una elección perfecta como espía al tener una apariencia ciertamente insulsa, de hermano pequeño, o de tipo que trabaja en el despacho de al lado y te encuentras en la máquina de café.

Hasta Jason Bourne no ha sido nunca santo de mi devoción (quizás Talented Mr.Ripley se salva, no sé…) pero me quito el sombrero ante el desarrollo que hace de este personaje.

Comunica de forma fantástica tanto la sensación de desamparo debida a su amnesia, como la efectividad de un asesino despiadado que ejecuta sus movimientos de forma automática y natural, se trate de romper un cuello o de forzar una puerta.

Me ha devuelto las sensación de implicación con el personaje perseguido que le acerca a grandes como Robert Redford en Los Tres Días del Cóndor, Paul Newman en Cortina Rasgada o El Premio, o Steve McQueen en La Huída…Gracias señor Damon.

Bien, pues. Por último os diré que recomiendo ver las tres pelis de un tirón. Su ritmo lo permite y no se me ocurre mejor forma de elogio y recomendación.

Sin más me despido,

David

 

Posted by DAVID BADIA at 22:39:33 | Permalink | No Comments »

LOS CRÍMENES DE OXFORD

23 de Enero de 2008

LOABLE INTENTO DE ELEVAR EL LISTÓN DEL CINE ESPAÑOL

Si alguien puede hacerlo ése es Álex de la Iglesia.

Personalmente es el único director español (a la espera de ver el debut de Nacho Vigalondo: Los Cronocrímenes) del que me espero algo emocionante y cañero, después de ser decepcionado una y otra vez por Amenábar (lo siento: Abre los Ojos es pólvora mojada, Los Otros es un remake no reconocido aburridísimo y Mar Adentro es un episodio doble de un culebrón venezolano).

Por si alguien se lo pregunta descarto las peliculillas de “terror” de Jaume Balagueró porque lo único angustiante que contienen es la visión de la anoréxica Calista Flockhart.(Sí, incluyo REC, aunque ahora parezca sacrilegio).

Además uno se ve obligado a darle cancha a un tipo simpático porque sí, que hace lo que le sale de los michelines pero mantiene honestidad total para con el espectador y lo que es más importante: Consigo mismo.

Sólo hay que ver o escuchar cualquier entrevista (de las transcritas no me fío nunca) para percatarse de que este hombre es un apasionado del cine y que, habiendo obtenido ya un status que le permitiría, como a compañeros coetáneos, convertirse en una sanguijuela de los media y las subvenciones (oficiales o no) con la única exigencia de mantener cierto nivel de comercialidad, ha decidido hacer exactamente lo que le gusta. Sean cuales sean las consecuencias.

Resultado: Un cine que puede gustar más o menos, puede tener altibajos de calidad, pero que tiene una personalidad indomable.

Este señor va a conseguir grandes cosas.

No desprecio sus trabajos hasta la fecha, todo lo contrario, pero si algo me ha gustado de esta película es la promesa que representa.

Con este trabajo Álex de la Iglesia nos está diciendo que está preparado para jugar en Primera División. Que tiene equipo para, en una o dos temporadas empezar a ganar títulos.

Igual me equivoco, pero diría que entre sus próximas tres películas va a haber mínimo una que haga Historia.

Pero tendrá que elegir con más cuidado la historia que quiere contar, pues la que nos ocupa es ciertamente débil.

Entiendo que se sintiese emocionado con este relato, porque la premisa y el arranque de la trama son fantásticos. Sin embargo, conforme avanza desarrolla la Enfermedad del Best-Seller: Flaccidez argumental paulatina, degeneración progresiva de la verosimilitud en la motivación de los personajes, precipitación y poca atención al detalle en la resolución de la trama. Causa habitual de la muerte: Indignación del lector tras haberse tragado cientos de páginas para encontrarse con un desenlace digno del peor episodio de Colombo.

Luego, la peli es infumable? Nada más lejos. Entonces?

Pues que tiene cosas de las que disfrutar.

Tiene una fantástica fotografía que capta y comunica maravillosamente el ambiente ineludiblemente británico de una historia de misterio de estas características.

Uno de los pasos adelante del director: Un magistral y oportuno manejo del travelling, cuyo cénit es un plano-secuencia digno de Robert Altman.

Esto, unido a una destacable precisión en el encuadre, que permite disfrutar mucho de la actuación en primer plano de alguno de los actores, realmente te hace soportar la endeblez de la trama.

Reproches no achacables a la novela: El casting.

John Hurt es un monstruo. Punto. Se le disfruta.

Leonor Watling una diosa, pero no es su mejor trabajo, está como desubicada, y no tiene feeling con el resto de actores.

Elijah Wood. No voy a hablar de encasillamiento, lo que me jode es que este chaval lo único que sabe hacer como actor es arquear las cejas y poner cara de “creo que me he hecho caquita”.

El actor que hace de matemático ruso freak, desconocido para mí, está genial, muy divertido.

Aparece algún que otro actor con mucho ofício, pero es que en general el problema es que no encajan entre ellos. Como si formasen parte de películas diferentes.

El ejemplo más claro es ver juntos a Elijah Wood y Leonor Watling: Es que casi entra la risa al ver en la escena de cama la desproporción de presencia y carga sexual entre los dos.

Vale la pena verla, pues? Sin duda, aunque sólo sea como inversión a medio plazo para poder disfrutar con los próximos trabajos de Álex de la Iglesia.

Sin más me despido,

David

 

Posted by DAVID BADIA at 22:23:07 | Permalink | No Comments »

ZODIAC


22 de Enero de 2008


ALFRED HITCHCOCK ESTÁ VIVO, HA PERDIDO 40 KG, LE HA SALIDO ALGO DE PELO Y AHORA LE DA POR LLAMARSE DAVID FINCHER.

Buf! Todavía estoy en tensión después de el visionado de este pedazo de thriller. Bien, quizás tensión no sería la palabra : Punzante curiosidad en inexorable progresión, diría yo…Ni thriller, ya puestos. Intentaré explicarme tan bien como pueda…

Más que un thriller se trata de un híbrido entre las películas de misterio de toda la vida y un documental sobre una ola de crímenes: Agatha Christie más 60 Minutos (o Informe Semanal, como prefiráis)

Pero empezaré hablando de los sentimientos que evoca esta película a nivel de subconsciente cinéfilo e historia personal.

Os remito al periodo entre finales de los 70 y principios de los 80. El panorama televisivo en España a nivel de emisión de cine era un auténtico páramo. Sólo en muy contadas ocasiones surgía un destello de calidad más allá de westerns, bélicas y Los Bingueros.

Recuerdo buenas comedias de Billy Wilder los sábados por la tarde, algunos “estrenos” el sábado noche (aunque se trataba de films estrenados hacía un par de años mínimo).

Pero ante todo recuerdo los viernes por la noche. Una pipa humeante ante la poblada barba de José Luis Balbín, director del programa que moderaba un coloquio al término del pase, y una música aterradora que precedía la emisión de auténticas joyas del cine de los años 70.

Al tratarse de películas que debían suscitar un debate posterior a su emisión, y al ser ésta en la segunda cadena (segunda y última, para que los jóvenes os hagáis una idea de lo que era la época) no estaban sujetas a restricciones demasiado asfixiantes de temática, popularidad, o nivel de entretenimiento. Se daba, de hecho, un fenómeno casi opuesto: El criterio de selección se dejaba intuir al detectar en todas ellas un aroma de controversia y una cierta medida de análisis socio-político.

Para entendernos: Hoy día una película-tipo susceptible de ser emitida por La Clave sería Munich, para mí la obra maestra de Steven Spielberg (un día de éstos me encantaría comentarla).

Como resultado tuvimos la oportunidad de vivir algo casi inaudito en la época: Intelectuales procedentes de varios campos (decir librepensadores sería quizá demasiado osado) lanzando opiniones por las que pocos años antes probablemente hubiesen sido censurados, sino algo peor. Quién sabe, puede que exagere…o puede que no.

Pero al fin y al cabo yo era un crío por aquel entonces, así que los debates me parecían la mayoría un coñazo insufrible, como es natural.

Ah! Sin embargo las pelis…Eran de ésas que te obligan a meterte en su mundo particular. De las que generan vocaciones. Y no me refiero a acabar la peli queriendo pilotar un Spitfire, llegar a la Luna o cabalgar hacia el sol poniente. No hablo de pulsiones efectistas que duraban lo que un subidón de azúcar, ni de películas que se explicaban a los compañeros durante el recreo y estaban vigentes hasta la del siguiente sábado.

Hablo de una sensación que quedaba insertada bajo la piel, latente hasta encontrar una vía de escape posiblemente años más tarde, como un virus
dormido que aprovecha un bajón de defensas para recidivar.

Hablo de ver Todos los Hombres del Presidente y saber que quieres ser periodista, si no explicar historias. Escribir. Narrar lo que vives, o lo que quieres vivir.

Ése es el tipo de mundo en el que te mete Zodiac.

Y ése es el tipo de sensaciones que surgen al verla, dado que relata una historia que tiene mucho que ver con la implicación hasta las últimas consecuencias de los personajes con sus respectivas obsesiones.

Y eso no hubiese llegado a tan buen término con otro director menos meticuloso que David Fincher, porque tratándose de obsesiones es crítica la importancia que se da a los detalles. Y el tipo es un puto entomólogo.

Me ha parecido ver a Hitchcock tratando su película como a un velero en miniatura, blandiendo las pinzas e introduciéndolo con sumo cuidado en una minúscula botella.

El maestro del suspense se sentiría orgulloso (o contrariado si no celoso, vete tú a saber, porque este tío era la leche) al ver cómo Fincher nos expone el misterio de la historia presentándonos las piezas de un puzzle que van encajando una tras otra creando cada una mayor tensión que la anterior.

Pero si la historia hasta tiene su McGuffin hitchcockiano particular!

Y lo cojonudo es que es un giro tramposillo de la historia que al parecer realmente tuvo lugar.(Sin detalles, hay que verla).

Uno ve el ritmo, el montaje y se sorprende. Fincher es uno de mis favoritos, pero todos sus trabajos anteriores si por algo se caracterizan es por un ritmo frenético, una esquematización de planos imposible derivada de su etapa como súperestrella del mundo del vídeoclip, así como por unos movimientos de cámara espectaculares que te hacen cambiar de sala a través de una pared o de una cerradura de la que disfrutas todos los detalles de su mecanismo.

En esta ocasión hace alarde de una sorprendente sobriedad. Se diría que ha rodado sus planos en sets sumergidos en enormes tanques de agua que han ralentizado la exposición de la historia, que no la acción.

El resultado es un storytelling soberbio, de una elegancia exquisita. La acción se desarrolla a un ritmo pausado pero inexorable, implacable como una apisonadora hasta llegar a su demoledora conclusión.

A esto ayuda una recreación de época para quitarse el sombrero, que además en esta ocasión sí que te absorbe. Sin darte cuenta te ves en pleno San Francisco de 1979 investigando el asesinato de un taxista junto a una farola, o en una reunión editorial del Examiner.

Realmente estás ahí.

Si a eso le sumas una recreación de los asesinatos totalmente realista, y un ambiente de lo más fantasmagórico basado en la genial iluminación de todos los escenarios, concluyes que el señor Fincher comunica a la perfección el escalofrío recorriendo la columna vertebral que debía sentir todo hijo de vecino que vivió en esa ciudad durante los hechos relatados.

Cómo encajan los actores en la historia?

Como las piezas del mecanismo de un puto reloj suizo.

Todos y cada uno de ellos resulta en una perfecta sintonía con su personaje.

Robert Downey Jr. es el mejor periodista bohemio, alcohólico y dopado hasta las cejas que un director pueda desear.

Pese a no acabar nunca de aprovechar su tremendo talento tiene tal sobrante de carisma que consigue estar como casi siempre fantástico. Da un poco de rabia, porque es el equivalente al estudiante perezoso pero de gran capacidad que hace lo justo para sacar el curso adelante, pero es lo que hay: El tío es un crack, aunque sea un crápula.

Jake Gyllenhall comunica más con la mirada de lo que la mayoría de las últimas generaciones de actores juntos. Borda el papel de pringadillo que de repente se siente arrastrado por una obsesión incontrolable. (En otro orden de cosas: Hubiese sido el perfecto Peter Parker, versus el pazguato de Tobey McGuire, pero eso es harina de otro costal…)

Para el resto me sirve un comentario general: No acaba de destacar ninguno, pero todos cumplen a la perfección con el espíritu de sus personajes. Señalar que en un reportaje sobre el rodaje se descubren varios de los protagonistas reales de la historia y uno queda impresionado por la concordancia, más de espíritu que física (que también), entre actores y personajes.

Es una lástima que este año Zodiac no se vaya a llevar algún que otro Oscar. Se lo merece con creces, pero aún después de haber cantado sus excelencias reconozco que no es el tipo de peli que funcione para un público amplio, que sumado a una buena promoción entre los jurados es lo que suele acabar dando premios, el que diga lo contrario miente.

Traducido:Creo que es cojonuda, pero ni me extraña ni critico que algunos de vosotros la encontréis hasta aburrida, pues no es una historia cómoda y si no te capta desde el principio el ritmo y el detallismo de la trama pueden llegar a resultar tediosos. Hay que ser realista.

Sin más me despido,

David

Posted by DAVID BADIA at 22:13:42 | Permalink | No Comments »

AMERICAN GANGSTER

8 de Enero de  2008

LO MALO DE HACER UNA PELI DE GÁNGSTERS ES QUE LAS MEJORES YA SE HAN HECHO…AUNQUE SEAS RIDLEY SCOTT.

Esta película tiene muchos números para triunfar en los Oscars de este año a nivel de actores, dirección e incluso algo más.

Pero siento decir que a mí personalmente no ha conseguido seducirme.

Ridley Scott es uno de los grandes, y lo demuestra una película tras otra.

Y no se puede decir que viva de la leyenda de Blade Runner cuando a principios de esta década se curra una de las mejores péliculas bélicas de la Historia del Cine: Black Hawk Down.

Aún después de pastiches como Las Puertas del Cielo sigue disponiendo de un crédito para mí casi ilimitado.

Qué decir del trabajo de Scott en este film? Pues que es impecable. Matemático.

Cuál es el problema entonces? Pues exactamente ése. Ataca una historia que pedía un thriller con una óptica de documental. Actúa con la precisión y distanciamiento emocional propios de un cirujano más que como cineasta.

La frialdad no es una novedad en su cine, más bien una marca de fábrica, lo que ocurre es que trabajar una historia con policías corruptos, narcotraficantes y disparos en la frente a plena luz del día en una calle repleta de gente exige que te ensucies las manos.

De lo contrario al resultado le falta alma. Y eso se detecta en todos los niveles de la producción.

La ambientación en el Harlem de finales de los 60 está cuidada hasta el mínimo detalle. Se adivina una legión de asalariados cuya misión era recrear al milímetro desde una cabina telefónica hasta la tapicería de los coches de la época, pasando por el vestuario, también fantástico.

Pero sigo teniendo el mismo problema: No consigo sentirme empapado de New York años 60/70.

Porqué? No lo sé. Intuyo que la respuesta es la misma que daría un fanático de los Stones o de Hendrix al que preguntan porqué se niega a escuchar Simpathy for the Devil o The Wind Cries Mary en otro formato que no sea vinilo.

La historia tiene alicientes y está contada a buen ritmo, pero tiene el problema de ser la enésima versión de ascensión y caída de un delincuente surgido del fondo que consigue triunfar y acaba consumido por su propia ambición.

Al enfrentarse a un tópico es cuando se necesita ese plus indeterminado de las grandes películas, que ésta, por desgracia, no tiene.

Denzel Washington está como siempre a un gran nivel, pero su actuación adolece de los mismos problemas que la película: Precisión carente de alma.

Y aquí puedo ser más concreto, porque su personaje en Training Day es un ejemplo de equilibrio perfecto entre técnica y carisma, cuando en el caso del gángster Frank Lucas ese equilibrio se decanta claramente hacia la pura técnica actoral.

Russell Crowe me desconcierta. En mi opinión no está a la altura de anteriores trabajos. Desconozco si no se sintió lo suficientemente atraído por el personaje pero su interpretación tiene una falta de intensidad física y emocional impropia de quien considero uno de los grandes de su generación.

Es una buena película, no nos equivoquemos. Ocurre que con esos mimbres uno tenía la esperanza de ver uno de esos trabajos que vuelves a ver año tras año descubriendo nuevas sensaciones con cada nuevo visionado. Y no consigue ser ese tipo de película.

Pero hay que reconocer que era una batalla perdida de antemano porque:

El policía honrado que lucha contra la corrupción entre sus propias filas siempre será Al Pacino en Serpico.

El gángster capaz de abrirle la cabeza a uno de los suyos para dar una lección siempre será Robert DeNiro en Los Intocables.

El retrato generacional del crimen organizado en los 70 siempre será Uno de los Nuestros ( No cito El Padrino porque me parecería injusto comparar cualquier trabajo con LA PELÍCULA)

Y ya a modo muy personal, la película policíaca ambientada en los 60/70 más cool y de puta madre de todos los tiempos siempre será Distrito Apache, con Paul Newman.

Sin más me despido,

David

Posted by DAVID BADIA at 21:53:33 | Permalink | No Comments »

LIFE AQUATIC WITH STEVE ZIZOU



 

4 de Enero de 2008

Pues me veo en la obligación, a la espera de ver American Gangster, de criticar algo (está esto convirtiéndose en un vicio)…y qué mejor que soltar cuatro tonterías sobre una de las pelis que más me han impactado en los últimos años: Life Aquatic…con Steve Zizou.

Empezaré recordando la sensación con la que salí del cine después de ver esta peli: “Pero….qué cojones…????????????”

Y es que me gustaría decir que rápidamente la identifiqué como el puto clásico contemporáneo que es, sin embargo debo reconocer que me costó lo mío meterme en el mundo que proponía. Demasiado personal como para abrazarlo de buenas a primeras…o para ser más exactos, cuesta darse cuenta de que, de repente te enfrentas a un director a quien se la trae absolutamente floja lo que nadie pueda pensar de su obra…y eso es tan poco común como refrescante.

Posiblemente tenemos ante nosotros un trabajo que juega mucho con la emotividad generacional, lo que no hace más que acotar aún más su universo de parroquianos: Punto positivo para Anderson.

Pero seamos un poco más concretos que se me va la olla: A la hora de tomar una decisión sobre el argumento de tu nueva película, después de cosechar un aceptable éxito con The Royal Tenenbaums, puedes tomar muchos caminos, todos ellos respetables.

Lo habitual es que tu nueva comedia mantenga un punto de irreverencia que se transforme en tu sello personal, pero siempre dentro de unos parámetros que reulten lo suficientemente cómodos como para considerarte un director “freakie”, pero dentro del mainstream.

Pues no sé si es ésto lo que intentaba el bueno de Wes o no, pero el resultado no podía estar más alejado de la comedia amable y políticamente correcta que seguramente estaban esperando los productores.

El tío decide que el argumento de su nueva peli será, nada más y nada menos que una parodia de Jacques Cousteau buscando vengarse de una especie desconocida de tiburón que se merendó a su compañero del alma………………………………

(Añádase gota de sudor resbalando por la frente y mejilla del que suscribe…)

Y no contento con eso, decides darle el papel protagonista a Bill Murray….Venga!, que viva la Pepa!

Bien, de acuerdo, el punto de partida desconcierta. Pero no se sabe muy bien porqué, llámalo conjunción astral o karma, de repente empiezan a casar piezas de un puzzle que ni siquiera te habías imaginado.

Juntas a Anjelica Huston, Cate Blanchett, Willem Dafoe y Michael Gambon (todos ellos actorazos, sí, pero que dirías: “Qué cojones pintan en esta tontería?!”…o por lo menos: “Bueno, será un trabajo alimentício, cumplirán y ya está”.

Pues van y hacen unos papelones que, sin llegar a reportarles ninguna opción a premio, quedan grabados en la retina de cualquiera que haya tenido la valentía y suerte de ver esta peli.

Más alicientes: Bill Murray desencadenado. Humildemente creo que los padres de este tipo se conocieron por el único y exclusivo motivo de conseguir que Bill hiciese esta peli: Toda su puta carrera le ha conducido a este papel. Le ves actuar y sientes que si lo hubiese hecho otro actor se habría creado una grieta espacio-temporal y la realidad tal como la conocemos habría explotado.

Vale, me he pasado, pero pilláis la idea, no?

Bill Murray ES Steve Zizou.

Vaaaaaaaaaaaaale! Que es un actor limitado, síiiiiiiii….Pero búscame a alguien que pueda transmitir mejor que él esa sensación de amargura perpetua y que a la vez resulte hilarante…NADIE.

Owen Wilson: Rabia me da este tío, eh? Repelente donde los haya, pero da la puta casualidad de que eso mismo es lo que le hace perfecto para interpretar a su personaje…En fin, lo que decía del karma…

Del resto de actores ya paso de hablar porque cumplen de puta madre y ya está, que es lo que pide la peli, tampoco es El Padrino, eh?

Pero esta película es realmente especial…Porqué?

Tiene algo. Y todos los que os habéis enamorado de alguien que físicamente no es ni Barbie ni Ken sabéis perfectamente de lo que hablo.

No se puede hablar de algo concreto y fundamental. Se trata de un sumatorio de factores que para cada uno tendrán mayor o menor importancia dependiendo de mil cosas.

Siento no poder ser más explícito, lo único que puedo hacer es relatar alguno de los puntos que, muy personalmente, me obligan a postrame ante esta obra:

La música: Canciones de David Bowie versionadas por un brasileño para mí desconocido pero que les da un toque realmente entrañable. Crean la atmósfera de melancolía y buen rollo perfecta para el desarrollo de esta locura.

A lo que se añade una banda sonora instrumental totalmente imposible y adorable a base de ritmos y melodías perpetradas con un órgano Casio de principios de los Ochenta. (Por Dios no me pidáis el modelo que ni zorra, pero creo que todos sabemos del que estamos hablando)

La producción: El decorado del Belafonte (hablo de memoria, eh?, creo que el barco se llamaba así) es demencial. Me hubiese gustado ver el careto del productor cuando le dijeron la pasta que se iban a gastar en un corte longitudinal de un barco fictício, jajaja. Bueno, al menos Anderson se curra un plano-secuencia antológico para mostrar el Calipso de ficción que comienza con la ya mítica frase:”Dejadme que os hable de mi barco…”

El vestuario: Esas bambas Adidas setenteras, esos gorros de lana rojos y esos uniformes entre Boy Scouts y Vacaciones en el Mar son absolutamente geniales. Dan ganas de formar parte de la tripulación del Belafonte, junto a secretarias en top-less, becarios con acné y segundos de a bordo de turbio pasado y peor presente.

Las situaciones innecesarias: No alcanzo a describir de otra manera lo que creo es la clave del espíritu de la película. Uno se siente absolutamente descolocado ante esta peli, hasta que ve un plano de Bill Murray con una sardina en la mano que acaba siendo devorada por una orca enorme tras un salto de unos 15 metros sin introducción previa a la secuencia ni explicación posterior…simplemente porque sí…Ahí es cuando dices:”Vale, que sea lo que Dios quiera, no hay porqué darle más vueltas, simplemente disfruta del disparate”.

Total, como habéis visto soy extremadamente parcial ante esta peli, no puedo evitarlo, para mí es una debilidad; con lo que reconozco que probablemente a la mayoría de vosotros no os dirá nada…

Pero a los que os diga algo la disfrutaréis como pocas.

Para aquellos que entréis en ese mundo, irremisiblemente pasará a formar parte de vuestro imaginario personal.

Es ese tipo de película

Sin más me despido,

David

 

Posted by DAVID BADIA at 21:42:57 | Permalink | No Comments »

GRINDHOUSE: PLANET TERROR


22 de Diciembre de 2007

JAJAJAJAJAJAJA!!!!!!!!!!!!!

Por Dios bendito!….jejeje….Es que aún me cuesta…

Bien, ya estoy recuperado…más o menos.

Hecho: Hacía AÑOS que una peli no me hacía reir y disfrutar como lo ha hecho Planet Terror.

Tanto que me he visto obligado a inaugurar una sección de crítica de novedades en DVD con ella.

En serio: No sé ni por dónde empezar. Me siento un niño que entra por primera vez en su vida en una pastelería y no es capaz de asimilar la avalancha de impresiones sensoriales.

Dios bendiga a dos locos como Robert Rodríguez y Quentin Tarantino.

Nadie más sería capaz de arriesgar una carrera comercial modélica y una reputación de cineasta de culto respectivamente con un delirio de tal magnitud.

Porque se trata de eso exactamente, eh? No nos engañemos: Un delirio, para ser benévolo y políticamente correcto; si tuviese más huevos probablemente lo calificaría de paja mental de proporciones bíblicas…Si tuviese más huevos.

Centrémonos: Es una peli de zombies, mh? A partir de ahí uno podría sentir repelencia por este género después de una auténtica inundación de pelis del mismo palo (28 Días y secuela, Amanecer de los Muertos, saga Resident Evil… y un largo etc.).

Pero la cuestión básica y que no debemos perder de vista es que esas pelis se toman a sí mismas en serio…Y en Planet Terror Rodríguez y Tarantino se descojonan del género y de ellos mismos desde el principio al fin.

Ojo! Eso no significa que se trate de una peli de humor en plan Scary Movie, ni hablar!!!!!

Cuidadín porque hablamos de una cinta de una factura impecable.

Para empezar, la fotografía rivaliza con cualquier producción ganadora de Oscar, y consigue ganar por goleada la batalla para convencernos de que se trata de una peli que podría haberse proyectado a las 24.00 de un sábado de 1977 en el cine más cutre, y a la vez “cool” de Harlem.

Los efectos digitales son de una sutileza sin la cual no podríamos creernos a una dominatrix coja con un fusil ametrallador como prótesis.

Los efectos especiales tradicionales harían las delicias de cualquier friki del cine fantástico/gore. Desde Brain Dead ( Mi Madre se ha comido a tu Perro), de Peter Jackson, no veía tamaño desfase a nivel gore. La escena de Tarantino (sí, el cabrón no ha podido resistirse a actuar) perdiendo sus gónadas trocito a trocito es lo más asqueroso/desternillante del cine de la última década.

Hay que ser un poco cabroncete incluso con peliculones como éste que idolatro desde su primer minuto: No inventa ni aporta nada nuevo.

Se trata de un collage, por no decir fotocopia, de la filmografía entera del maestro de la serie B John Carpenter. Cualquier fan puede ver La Cosa, El Príncipe de las Tinieblas, La Niebla, o Fantasmas de Marte retratadas aquí.

Hasta dudé que la música la hubiese aportado Carpenter, que recordemos es el autor de la banda sonora de la mayoría de sus films.

Aún así…ES-UNA-PUÑETERA-OBRA-MAESTRA.

Y cómo me atrevo a disculpar el plagio sin el menor rubor?

Pues porque tenemos ante los morros una travesura de dos enfants térribles que rezuma cariño, nostalgia y amor por el CINE, por una época que se ha perdido sin remedio, en la que la vida era pasar el sábado por la tarde oliendo a moqueta enmohecida, palomitas y almendras garrapiñadas mientras detrás de unos trailers psicotrónicos uno podía verse transportado al planeta Tatooine, la Atlántida o la frontera de México en 1887, con programas dobles que le dejaban saciado de alimento para la imaginación.

De eso estamos hablando, pues: Un programa doble junto a Death Proof de Quentin Tarantino (que aún no he visto y me guardo como un caramelo para cuando esté bajo de azúcar) cuya virtud principal es ser exactamente lo que pretende. Ni más ni menos.

Por mi parte no podía ser más recomendable.

Sin más me despido.

David

 

Posted by DAVID BADIA at 21:30:32 | Permalink | No Comments »